‘Kit’ para sobrevivir (emocionalmente) a la Navidad

A pocos días de que comiencen las fiestas navideñas vamos preparándonos, entre otras cosas, para una maratón de reencuentros, que en algunos casos deseamos y en otros no.

Formamos parte de un inconsciente colectivo en el que la Navidad está cargada de simbología, pensamientos y creencias (no me refiero sólo a las religiosas), imágenes integradas a lo largo de nuestra vida y marketing, mucho marketing, que de una forma u otra nos induce hacia la actitud de “nos toca estar bien y ser felices”, y a veces con ello nos ponemos una máscara.

No digo que todo el mundo actúe de la misma forma, pero sí que cada uno a su manera encuentra un modo de protegerse del exterior o de uno mismo: protegernos para contentar al otro, protegernos por querer disimular ciertas emociones, por no decir lo que realmente pensamos o hacer lo que realmente queremos.

Por todo ello pagamos un precio, desde luego. Cansancio, malestar, estrés, ansiedad… y ahí nuestro cuerpo vuelve a ser un buen termómetro.

Voy a daros un ejemplo: Blanca contactó conmigo hace un mes porque quería “prepararse” para la Navidad. Su familia suele reunirse durante varios días para celebrar juntos las fiestas; pero el encuentro acaba siendo una batalla de enfrentamientos y recriminaciones. Y aunque ella no participa activamente en las discusiones, e intenta mantenerse serena, se siente muy violentada por lo que vive en su entorno, y por ello atacada. El año pasado lo vivió con tal rechazo y su nivel de estrés y “aguante” fue tan elevado, que acabó en cama con gripe.

A raíz de su experiencia anterior, este año ha decidido tomar cartas en el asunto.

En la primera sesión individual Blanca identificó las situaciones y emociones que rechaza, y en qué  zonas de su cuerpo las retiene, mediante bloqueos o tensiones, acorazándola, y por tanto, acrecentando su malestar. ¿Habéis oído la frase “tengo un nudo en el pecho”? En su caso, toda la zona del plexo estaba comprimida, dificultando la respiración y reteniendo el tórax. Emociones como la rabia, la tristeza o el resentimiento, suelen ser comúnmente negadas, en lugar de aceptar que forman parte de nuestra ecología emocional. Ser conscientes de lo que sentimos es el primer paso hacia la autonomía.

Mediante movimientos psico-corporales, profundizamos en las raíces del cuerpo: pies, piernas, rodillas y pelvis, para así permitir soltar de forma refleja las tensiones del pecho y abdomen. Apoyamos el trabajo corporal con otras herramientas de imaginación activa, y Blanca ha continuado en casa con la práctica de todos estos recursos. El objetivo final es que pueda encontrar en sí misma medios para recuperar un estado de calma y bienestar que le permitan “respirar” en las situaciones de bloqueo o protección.

Todos necesitamos, como dice Pilar Jericó un “nicho reparador”. Para mí ese nicho reparador es un espacio y un tiempo en el que poder soltar y reconectar con nosotros mismos, con ese “yo” auténtico y libre.  

Un recurso muy útil para apoyar a ese nicho reparador es tener un ‘Kit de BienEstar’ (lo prefiero al de supervivencia): música que te haga sonreír y bailar, aceites esenciales, una libreta para escribir todo lo que se te ocurra, lápices de colores, imágenes que te inspiran…todo lo que te guste y puedas tener a mano. Dentro de ese Kit también puede haber otras personas; amigos o familiares que te nutren emocionalmente y ante los que te sientes totalmente auténtico y libre. Ah! Y cómo no, un par de pelotas de tenis y una esterilla, para poder hacer movimientos de MLC (Método de Liberación de Corazas).

Se trata de tener recursos sencillos y fáciles para re-habitarnos, desahogarnos y regenerarnos. Al fin y al cabo son comodines, porque la fuerza y energía de sanación están en uno mismo, en nuestro corazón, pero a veces necesitamos recurrir  a ellos para ayudarnos a estar mejor. ¡Pues estupendo! Eso sí… ¡utilizadlos! Es un acto de valentía y responsabilidad con uno mismo, parar y tomarse el tiempo para reconectar y ser honesto.

El cuerpo no sólo nos hace de espejo, sino que también es la clave para permitirnos encontrar el bienestar físico, emocional, mental y espiritual. Lo externo no depende de nosotros, es decir, las discusiones estarán ahí si los demás las quieren así. Pero lo interno es terreno personal e intransferible. Es decir, que podemos encontrar recursos para posicionarnos ante lo externo. Una metáfora: Pueden caer bombas y flores del cielo, eso no depende de ti, pero tú puedes decidir si protegerte de las bombas o recoger las flores… o al revés.

A lo largo de este mes, Blanca ha liberado su cuerpo, pero también otros aspectos emocionales y de pensamientos que la estaban condicionando. Ahora tiene más herramientas para vivir su Navidad; observándose, para gestionar las tensiones físicas y emocionales y así utilizar (y disfrutar) su Kit de BienEstar personalizado, cada vez que lo necesite. ¿Qué contiene vuestro ‘Kit’ personal?

PD: … ¡os deseo una Navidad a vuestro gusto!

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