LA PELVIS NO ENTIENDE DE SEXO

 
 
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LA PELVIS NO ENTIENDE DE SEXO

Y SU BLOQUEO NOS AFECTA A TODOS

Hoy es el día de la mujer trabajadora y yo me he levantado con ganas de reivindicar. Y lo hago desde un lugar que conozco muy bien: el que debería estar ocupando el cuerpo femenino.

Te animo a que leas hasta el final, porque el tema trae cola tanto si eres mujer como hombre ( y si no te apetece leer, te lo he grabado en un audio).


SOBRE EL CUERPO FEMENINO

Partamos de la base que pertenecemos a una sociedad en la que sigue existiendo una mentalidad donde el intelecto es superior a las emociones, y ya no te cuento si hablamos del cuerpo, que queda relegado en último lugar.  A esto hay que añadirle que durante los cinco mil últimos años nuestra civilización se ha apoyado en el mito de la autoridad de hombres y padres.

Nos guste o no, nuestra visión del cuerpo femenino e incluso nuestro sistema médico se basa en un sistema de creencias dominado por lo masculino. Existe en el inconsciente colectivo arcaico y arraigado el rechazo de lo femenino tanto en los hombres como en las mujeres.

Nuestra cultura da a las niñas el mensaje de que su cuerpo, su vida y su feminidad exigen pedir disculpas. ¿Has notado con qué frecuencia pedimos disculpas las mujeres?

Vivimos en un sistema en el que se niega la sabiduría de nuestro propio cuerpo, porque el mensaje es que el cuerpo femenino es inferior y debe ser dominado, controlado.


LA PELVIS ES DE TODOS

Te diría que el 75% de las personas con quienes he trabajado hasta hoy han llegado a mi consulta con una dificultad, sintomatología y/o bloqueo en la zona pélvica, una parte de nuestro cuerpo de la que todo el mundo habla pero qué poco se conoce.Una parte del cuerpo que, especialmente en la mujer se nos ha repetido de forma consciente o inconsciente como tabú, pecado, suciedad, cosificación y negación. O a ver quién no se acuerda del famoso anuncio de compresas con el lema ‘A qué huelen las nubes’.

Las consecuencias de todo ello son, a grandes rasgos: dificultad para conectar con el propio placer, apatía, bloqueo  creativo, falta de autoestima, confianza, respeto y reconocimiento, tensión, agresividad, miedo, dependencia, dificultad para definir límites claros y falta de seguridad, entre otras.

Un panorama que se repite una y otra vez. Y esto nos afecta a todos. Porque tanto mujeres como hombres tenemos una zona de creatividad muy potente llamada PELVIS.


Pero no podemos negar el gran condicionamiento (ancestral) bajo el que está sometido el cuerpo femenino.

Por eso hoy reivindico la recuperación y el reconocimiento de tu centro de poder para que re+conozcas la sabiduría que llevas incorporada de serie en tu propio cuerpo.
 

LA VARIACIÓN COMO SOLUCIÓN

Hoy te propongo tres cosas (y esto va para chicas y chicos):

  1. Te animo a hacer un intento por comprender de qué modo participas en las creencias y comportamientos característicos de una sociedad dominada por lo masculino. Podría servirte para ser más consciente de tu cuerpo.

  2. Incluye una forma de moverte distinta, que ayudará a crear nuevas conexiones neuronales. Integra en tu movimiento la lentitud,  la atención, la suavidad, el no-esfuerzo, la aceptación de los límites (y no hablo de resignarse).

  3. Acostumbra a ponerte delante de un espejo y agradécele a tu cuerpo todo lo que ha hecho por ti. Observa qué surge cuando haces esto. Te invito a que tengas a mano un post-it pegado en el espejo con una frase como ‘Me acepto incondicionalmente, ahora’.


Próximamente compartiré contigo una práctica de movimientos muy especial con la que experimentarás una forma distinta de sensibilizar y liberar tu pelvis. Hoy te animo a que comiences prestando atención a mi propuesta y empezando con estos tres pasos. La experiencia sólo acaba de empezar... Continuará.


Y si sientes que quieres ir más allá porque lo que te cuento resuena en ti, puedes hablar directamente conmigo reservando una SESIÓN DE CONSULTORÍA ONLINE GRATUITA en la hablaremos sobre cómo ayudarte.
 

Se trata de sensibilizar tu cuerpo, reservando un tiempo para ir más allá de lo que te dice la mente y dedicarte unos minutos para SENTIR. Sentir qué es eso que llamamos pelvis, que ambos sexos tenemos. Sentir que hay mucho más que nos une y que atendiendo al propio cuerpo y respetándolo, estamos abriéndonos a respetar las diferencias y similitudes con los demás.

 
Miriam Diaz ParraComentario