Raíces vol.1 (+audio)

Me gustaría saber qué es para ti sentirte “enraizada”. Qué imágenes, palabras y sensaciones vienen a ti cuando escuchas esa palabra.

Si nos comparamos con los árboles o con un edificio, nuestro cuerpo también necesita raíces o cimientos para poder estar de pie. Al igual que los árboles, los seres humanos miramos al cielo como fuente de energía vital, pero también dependemos de la tierra para nuestra sustancia.

Tenemos que partir de la base, que gracias a la fuerza de la gravedad, podemos pisar la tierra (y no ir dando saltos como nos pasaría en la luna). Pero también, esa misma fuerza descendente, obliga a nuestro cuerpo y a nuestra psique, de forma automática a estar negociando y luchando por estar erigido. Así que, de la misma forma en que nos elevamos, también recibimos una fuerza inversa. ¿Eras consciente de esto?

Es importante tomar conciencia de que las presiones psicológicas afectan al cuerpo de la misma manera que las fuerzas físicas. ¿Cómo se siente una persona bien enraizada? Estar enraizada es estar conectada con tus necesidades básicas, saber distinguir entre necesidades y deseos a lo largo de tu desarrollo, con tu sexualidad y con tu entorno. La calidad del enraizamiento de una persona determina su sensación interna de seguridad. Si está bien enraizada, se siente firme sobre sus pies y piernas, segura de que el suelo está ahí para sostenerla.

Esa sensación básica de seguridad se establece con la primera relación que casi todos tenemos: con nuestra madre. Las experiencias de cuidado, cariño, aprobación y afecto dejan el cuerpo del niño en un estado de liviandad y gracia. El niño experimenta su cuerpo como una fuente de placer sintiéndose conectado con su naturaleza animal, y es en esas condiciones donde crece desarrollando una sensación interna de seguridad. Por el contrario, cuando sufre la falta de afecto de parte de su madre, su cuerpo se tensa y la rigidez se instala en respuesta a la frialdad tanto a nivel físico como emocional. Se protege.

Es también cierto que hay etapas vitales en las que estamos más en las nubes que pisando en tierra, procrastinando eternamente, sintiendo que andamos por la vida de puntillas o perdiendo el equilibrio. Durante mis años en Alemania yo misma experimenté esa sensación de no tener una base sólida, como si me hubieran trasplantado  a un tiesto de arenas movedizas. Y es que si observamos nuestros ciclos vitales y cómo los vivimos en nuestro cuerpo, podemos tomar más conciencia de que es hora de sacar la caja de herramientas y echar mano de los recursos que nos permiten conectar con nuestra “toma de tierra”.

Y no te confundas, sentirte enraizada también te da la ligereza y la seguridad de que tus pasos sean libres y despreocupados, al tiempo que mantienes totalmente equilibrada y atenta.

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El post de hoy viene acompañado de un audio en el que te invito y guío a que liberes la planta de tus pies  porque quiero que experimentes cómo toda tú cambias cuando tus pies se “liberan” (tal cual). Cuéntame, ¿cómo te has sentido antes y después del movimiento?

AQUÍ TIENES EL AUDIO. Pero sigue leyendo…

La fuerza de las raíces permite al árbol mantenerse derecho, pero para ello es también importante que su tronco sea flexible. Para que nuestro cuerpo-casa se mantenga de pie, precisa de estructuras horizontales (o diafragmas), conectadas a la vertical (o esqueleto). ¿Qué es un diafragma? Pues en resumen se trata de una estructura horizontal que sirve tanto como zona de separación, de administración del paso y que regula la comunicación entre dos partes. Y ahora imagina qué sucede cuando esos diafragmas están tensos o bloqueados… Pues hasta aquí puedo leer (o escribir), porque en el post de la próxima semana te hablaré del peso específico que tiene la pelvis en nuestro grounding (enraizamiento) a nivel físico y emocional, y cómo influye en nuestra capacidad de tomar acción en la vida.

Además del audio, te propongo unas actividades bien sencillas, que a mí me ayudan a estar enraizada y conectada conmigo. Tú eliges:

- Pasear sobre la arena o el césped con los pies desnudos (esta es una de las cosas que más agradezco).

- Plantar, cambiar la tierra de los tiestos, sembrar. Tareas de jardinería. Estar en contacto con las plantas, cuidarlas, sanearlas.

- Hacer manualidades ya sea dibujando, barro, tallando en madera, etc.

- Comer raíces: zanahoria, la remolacha, el apio, la cebolla, el ajo, el puerro, el coriandro, el hinojo, las chirivías, los nabos, los rábanos, etc.

- Vive tu sexualidad, descubre de qué forma te nutre mejor y elige cómo quieres (tú) vivirla.

- Cuando estés sentada en una silla, deja que tus pies se apoyen en el suelo y siente conscientemente cómo tus raíces se conectan con la tierra (puedes visualizarlo).

- Poner más atención a cosas materiales de nuestra vida: ordenar y limpiar tu escritorio, tu zona de trabajo, observar si te identificas con tu hogar… Revisar y planificar tus finanzas… Despedirte de lo que ya no es necesario y dar bienvenida a lo nuevo.

La vida es un gran océano en el cual puedes jugar si permaneces disponible a lo que aparezca en tu camino tal como viene. Y no te preocupes si tropiezas o caes; levántate simplemente, sacúdete el polvo ríe con ganas y continúa.

Hasta la semana que viene.

Con cariño,

M Í R I A M