TU CENTRO DE PODER

¿Por qué llamo a la pelvis CENTRO? La pelvis conecta la parte inferior del cuerpo con la superior, recibiendo la influencia ascendente de las piernas y a las fuerzas que descienden desde el tronco.

Desde el punto de vista del MLC, la CORAZA PÉLVICA engloba la pelvis, las piernas y los pies con todos sus huesos, músculos, órganos y tejido. 

Cuanto más acorazada esté esta zona, la tensión que generaremos en nuestros músculos hará que que lleven la pelvis hacia atrás, los glúteos se tensarán, las piernas se endurecen, las rodillas se fijarán y las lumbares y la espalda en general se verá afectada.

Como todas las corazas, desde nuestra visión, el bloqueo no se expresa sólo físicamente, sino que contiene y expresa el acorazamiento a nivel emocional y mental. Concretamente esta coraza inhibe la ira y la ansiedad, pero también nos impide contactar con el placer (no solo sexual, sino en toda su dimensión). Las piernas nos permiten avanzar en la vida y cuando esta zona está fija y bloqueada, encontramos dificultades para pasar a la acción y dirigirnos hacia donde queremos. A veces, esta coraza se manifiesta con síntomas como el dolor en el área de la pelvis, los abductores o los pies, la lumbalgia o el estreñimiento.

En el taller del próximo sábado iremos al encuentro de esos bloqueos físicos y su expresión emocional y mental, explorando qué miedos, necesidades y deseos tenemos y cómo podemos responder a ellos.

A través de los movimientos de MLC buscaremos la liberación de esa energía vital prisionera, para dejarla fluir y que circule la vida.

Los movimientos de MLC son muy distintos de los ejercicios de la gimnasia tradicional; son sencillos, a la par que sutiles y profundos. A lo largo de la clase, vuestro cuerpo vivirá un proceso de cambio; y vuestro sistema nervioso, irá notando y asimilando esa evolución. 

Os propongo la práctica de este sencillo movimiento. 

Se trata de un MOVIMIENTO DE ESTIRAMIENTO que va a buscar la activación de la pelvis y la espalda. No necesitaréis ningún material.

Posición: Tendidos sobre la espalda, piernas flexionadas y talones alineados con los huesos de la nalgas. Observad la posición de la espalda en el suelo y el hueco que queda entre ella y el suelo. Deslizad la mano derecha o la izquierda bajo el hueco de la espalda.

Movimiento: Punto fijo: pies y piernas; Punto móvil: pelvis

a) Mediante una ligera presión de los pies sobre el suelo y espirando, depositad la parte baja de la espalda sobre la mano o sobre el suelo; estirad la columna vertebral. Relajad en la inspiración. Volved a repetir con la espiración; aplastando la parte baja de la espalda contra el suelo, sentid al mismo tiempo que el hueso del pubis sube ligeramente hacia el techo y que la pelvis se balancea. Repetid el movimiento varias veces sin hacer esfuerzo.

b) Repetid el mismo movimiento y añadid el estiramiento de la columna en la región cervical apuntando con el mentón ligeramente hacia el esternón en la espiración, con los ojos dirigidos hacia las rodillas. Relajad las mandíbulas y la lengua.

A través de este movimiento se alarga y activa la cadena muscular posterior , del cráneo al cóccix. Sensaciones de paz y calma, si lo hacemos pausada y profundamente. Es un excelente antidepresivo. Abre los centros de la conciencia, de la afirmación y del corazón. Contribuye a clarificar el pensamiento y a la unificación.

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Os invito a disfrutar de este movimiento con calma, permitiendo que vuestra respiración se libere y que el cuerpo entre en profundidad, sin prisas, a través del ritmo que de forma natural necesitéis para vivir el movimiento de la pelvis.

Disfrutadlo… ¿qué os cuenta vuestra pelvis?

(Este movimiento pertenece al libro Liberar las Corazas, de Marie Lise Labonté. Ed.Luciérnaga, Cod.Isbn 978-84-92545-20-9)